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Publicado 22 de septiembre de 2026 Actualizado 22 de septiembre de 2026 Revisado por la redacción (Redacción de Estómago en Calma) 9 min de lectura

Cómo trabajamos

Cada afirmación que aparece en esta web pasa por el mismo recorrido. Se busca quién tiene autoridad para decirla, se comprueba si está en un registro oficial, se mira qué ensayo la respalda y solo entonces se escribe, con la fuente y la fecha al lado. Lo más rápido para entender el método es ver ese recorrido entero con la frase comercial más repetida de nuestra categoría.

«Limpiar el hígado»: un caso entero, paso a paso

1. ¿Qué afirma exactamente el anuncio?

Que un producto retira toxinas acumuladas en el hígado y lo devuelve a su estado limpio. Conviene fijar la frase antes de discutirla, porque el marketing suele mezclar dos ideas distintas —que el hígado se ensucia y que ese producto lo arregla—. Son dos afirmaciones y cada una necesita su prueba.

2. ¿Existe el problema que dice resolver?

El hígado no acumula un depósito de «toxinas» que haya que vaciar. Metaboliza fármacos, alcohol y residuos sin parar, y la idea de que necesita una limpieza externa carece de respaldo científico, salvo en cuadros de enfermedad hepática grave. La divulgación científica española lo viene explicando desde hace años. Ni el organismo acumula «toxinas» ni el hígado y los riñones son filtros que haya que depurar, y detrás de los productos detox no hay evidencia de eficacia (verificación de Maldita.es, revisada en enero de 2026).

Lo que sí existe, y es bien distinto, es el hígado graso metabólico. Afecta a cerca del 32 % de los adultos en España según la Asociación Española para el Estudio del Hígado, y su motor son el exceso de grasa abdominal, la resistencia a la insulina y los lípidos altos, no unas toxinas imaginarias.

3. ¿Puede un complemento decir eso en su etiqueta?

No. En la Unión Europea los efectos sobre la salud que un alimento o complemento puede atribuirse están cerrados por el Reglamento (CE) 1924/2006, y la lista concreta la fija el Reglamento (UE) 432/2012. Ni «depurar», ni «detox», ni «limpiar el hígado» figuran ahí.

El caso de la alcachofa lo enseña bien. Sus dos solicitudes de declaración relacionadas con molestias digestivas fueron evaluadas y no autorizadas por la EFSA en 2011. El clásico «depurativo hepático» del escaparate no tiene amparo legal en Europa, aunque la planta exista y se estudie.

4. ¿Hay otra vía legal que confunda?

Sí, y es el uso tradicional que reconoce la Agencia Europea de Medicamentos, la vía que más ruido genera. Esa categoría acredita que una planta se ha usado de forma razonablemente segura durante al menos quince años, no que un ensayo clínico haya demostrado que funciona. El jengibre, por ejemplo, está reconocido así para molestias digestivas espasmódicas leves, y aun así no tiene ninguna declaración de salud EFSA aprobada.

5. ¿Qué dice el mejor ensayo disponible?

Con el cardo mariano, la planta estrella de la categoría hepática, la respuesta es incómoda. La revisión Cochrane de 2007 reunió 13 ensayos aleatorizados y 915 pacientes con hepatopatía alcohólica o por virus B o C, y no encontró efecto significativo de la silimarina frente a placebo en mortalidad global, complicaciones ni histología hepática.

6. ¿Qué se imprime al final?

Se imprime el resultado con su procedencia, no la promesa del envase. La planta existe, tiene uso tradicional reconocido, y el ensayo de mayor calidad disponible no mostró beneficio en mortalidad. El lector se queda con el dato y decide él.

Declaración de salud y relato de estudio

Esta distinción ordena todo el sitio y merece verse escrita dos veces:

  • Declaración de salud: «este producto mejora la digestión». Está regulada, hace falta autorización previa con dosis exacta, y sin ella es ilegal en la Unión Europea.
  • Relato de estudio: «en un ensayo con 915 pacientes, este extracto no superó al placebo en mortalidad». Es información, y una redacción puede publicarla.

Somos una redacción, no un fabricante. Por eso escribimos siempre lo segundo, incluso cuando el resultado favorece al producto.

La escalera de fuentes que usamos

El orden no es decorativo. Cuando dos documentos se contradicen, manda el que está más arriba.

Prioridad Tipo de fuente Ejemplos que usamos
1 Normativa europea vigente Reglamentos 1924/2006 y 432/2012
2 Registro oficial de medicamentos fichas técnicas de CIMA (AEMPS)
3 Guía clínica española SEMERGEN, AEEH, sociedades de digestivo
4 Revisión sistemática o metaanálisis Cochrane
5 Dictamen científico de agencia EFSA, monografías EMA/HMPC
6 Estadística pública Ministerio de Sanidad, listas de espera
7 Verificación periodística Maldita.es, VerificaRTVE, alertas de AESAN

Lo que no entra en la escalera: blogs de tiendas, artículos patrocinados, agregadores de suplementos y estudios financiados por el propio vendedor sin registro previo del ensayo.

Los verificadores también cuentan

En esta categoría concreta hacen falta. La publicidad de productos «milagro» que circula por España —la antiparasitaria y la «detox» incluidas— se apoya en entrevistas falsas montadas con vídeo manipulado, en logotipos de televisiones usados sin permiso, en expertos inventados sin ninguna credencial comprobable y en supuestas subvenciones públicas. VerificaRTVE ha desmentido montajes de ese tipo que suplantan a la propia cadena pública y a cirujanos españoles muy conocidos; en el espacio colaborativo de Maldita.es consta una consulta de lectores sobre un anuncio de ese tipo del producto que analizamos en Paratozol. Es un caso abierto, todavía sin investigar por la redacción del verificador, y así lo contamos. Una consulta registrada no es un desmentido publicado.

También seguimos las retiradas de AESAN. En enero de 2025, la agencia retiró dos complementos alimenticios por contener tadalafilo y sildenafilo sin declararlos en el etiquetado. No eran productos digestivos, y lo decimos así de claro. El patrón de alertas se concentra en adelgazamiento y potencia sexual, y no hemos localizado ninguna alerta española por sustancias no declaradas en la categoría antiparasitaria. Contar el patrón real es útil; inventar un caso que no existe, no.

Medicamentos: solo lo que dice la ficha técnica

Cuando nombramos un medicamento, la información sale del registro CIMA de la AEMPS y de ningún otro sitio, con indicación, condiciones de dispensación y pauta tal como están escritas. Mebendazol, albendazol y metronidazol son de prescripción médica en España, y ninguno tiene entre sus indicaciones la desparasitación preventiva de un adulto sano.

Nunca comparamos un complemento alimenticio con un medicamento en términos de igualdad o superioridad. Son dos categorías legales con exigencias de prueba distintas, y mezclarlas es justo lo que hace la publicidad que criticamos.

Precios: cifra, tienda y día

Un precio sin fecha no es un dato, es un adorno. Cuando publicamos uno, indicamos el día de la consulta y el tipo de tienda, y calculamos además el coste por día de toma, que es lo que permite comparar frascos con distinto número de cápsulas.

Si un producto cuesta bastante más que las alternativas del mismo pasillo, lo explicamos por su composición y su formato, nunca con la palabra «descuento». Los precios tachados y las cuentas atrás son recursos de venta, no información.

Lo que no se publica en esta web

  • Dosis propias de complementos. Sin exploración ni analítica, poner una cifra en miligramos es adivinar.
  • Testimonios, valoraciones con estrellas o comentarios de pacientes. No los tenemos, y fabricarlos es engañar.
  • Descuentos que caducan, cuentas atrás, existencias limitadas ni «sitio oficial».
  • La frase «no se vende en farmacias» y la palabra «prospecto» aplicada a un complemento. Un complemento alimenticio no es un medicamento y no tiene prospecto.
  • Nombres de médicos reales junto a un producto, ni logotipos de medios de comunicación.
  • Contenido dirigido a menores, embarazo, enfermedad inflamatoria intestinal u oncología.

Cuándo se actualiza una página

Hay tres motivos que mueven la fecha de revisión: que cambie la normativa o una guía clínica, que aparezca una revisión sistemática nueva sobre un ingrediente que ya habíamos analizado, y que se mueva un precio o una composición declarada.

Las correcciones se anotan con su fecha en lugar de borrarse en silencio. Los avisos de errores llegan bien por la dirección de la página de contacto, y el criterio general del proyecto está resumido en quiénes somos. Si prefiere empezar por el contenido, el mapa completo está en la página de inicio.

Fuentes utilizadas 15